Sarcófagos de Karajía

Riqueza y orgullo del Perú - Sarcófagos de Karajía

Región: Amazonas, s. VII – XV d.C.

Fecha de emisión: 22 de julio de 2010

Código catálogo: KM# 341

Grabador: Felipe Escalante Chuñocca

Diseñador: Ernesto Gutiérrez Gamarra

 

Cromo

 

Cromo de Sarcófago de Karajía

Especificaciones Técnicas

En el reverso se aprecia en el centro uno de los Sarcófagos, que lo conforma una cápsula básicamente de arcilla de hasta 2,50 metros y de aspecto humano y corresponde a un patrón funerario presente tan sólo en la cultura Chachapoyas, que tuvo su asiento y desarrollo en los Andes Amazónicos norteños entre los siglos VII-XV d.C. Al lado izquierdo del Sarcófago, la marca de la Casa Nacional de Moneda sobre un diseño geométrico de líneas verticales. Al lado derecho del Sarcófago, la denominación en números, el nombre de la unidad monetaria sobre unas líneas ondulantes y debajo la frase SARCOFAGOS DE KARAJÍA, S. VII-XV d.C. Todo esto circundado por un polígono de ocho lados que forma el filete de la moneda.

En el anverso se observa en el centro el Escudo de Armas del Perú, en el exergo la leyenda “Banco Central de Reserva del Perú”, el año de acuñación y un polígono inscrito de ocho lados que forma el filete de la moneda.

 

Breve reseña

Los Sarcófagos de Karajía corresponden a un patrón funerario presente tan sólo en la cultura Chachapoyas, que tuvo su asiento y desarrollo en los Andes Amazónicos norteños a partir de los siglos VII-VIII d.C. hasta su incorporación al Incario poco antes de la irrupción europea al Perú. Sin embargo, la tradición de sepultar en sarcófagos se limita a los siglos XII al XV d.C. y únicamente en sectores que se extienden por la margen izquierda del río Utcubamba.

El sarcófago Chachapoyas lo conforman una cápsula básicamente de arcilla de hasta 2,50 metros y de aspecto humano. Sólo el busto y la cabeza, coronada por un cráneo ritual momificado, son compactos. Aparentan vestir un manto plumario resaltado con pintura roja. En su interior era emplazada la momia de un personaje ilustre, en posición fetal y envuelta en tejidos de lana y algodón.

A diferencia de los sarcófagos del Viejo Mundo, estos eran emplazados en grutas inaccesibles excavadas en lo alto de precipicios rocosos.

– Federico Kaufman Doig

 

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *